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Raúl Ibarra
Director Ejecutivo BNI Nuevo León

¿Llevar BNI a Nuevo León?

De una inquietud surgió una gran oportunidad profesional y personal.

Raúl Ibarra, Director Ejecutivo de BNI Nuevo León

Todo comenzó hace tres años… Cuando llegué a BNI fue por recomendación de Lorena, miembro del Capítulo BNI Diamante. Nos invitó alguien que se dedica a hacer pararrayos, estos aparatos que están en los techos de los edificios y que son muy difíciles de promover. Si a él le daba resultados BNI vendiendo pararrayos, en mi negocio, que es seguros, pensé que también me iba a dar resultados.

Cuando llegué, tuve la primera conversación con Alejandro Obregón, Director de la región BNI Tlanepantla Atizapán. Mi giro es de los más solicitados y él, siguiendo el procedimiento, me pidió esperar hasta que hiciéramos una entrevista, que yo presentara mis credenciales, le demostrara que iba a poder trabajar en equipo.

Ese día había tres agentes de seguros, así que yo tenía toda la inquietud por aprovechar el espacio y él, siguiendo todo el protocolo, fue muy estricto. A mí no me gustaba eso, que fuera tan apegado al sistema, pero finalmente él tenía que hacer su trabajo. Entonces, cuando yo pude entrar, me dijo: “Mira, algún día vamos a ser 40”. Yo era el número seis en el capítulo Diamante y pensé, “si esos 40 compañeros, que algún día van a estar aquí, me permiten hablar con 80 personas, querrá decir que yo voy a hablar con 120 personas diferentes de mi negocio. Y si yo en un año logro 12 pólizas de seguros, o sea, el 10% de toda aquella oportunidad, para mí sería una muy buena señal de que estoy avanzando en buen camino, aunque fueran pólizas de automóvil que para un agente de seguros significa una comisión muy pequeñita, pero es la puerta de entrada hacia un nuevo mercado. Total, al final del primer año yo vendí 18 pólizas en lugar de las 12 que tenía como mi reto personal mínimo. Recupere la inversión en las primeras semanas, cuando el capítulo estaba apenas en la fase de formación. Con lo que ya había vendido, tenía rescatada la inversión del primer año.

Mis compañeros fueron generándome contactos, referencias. Hubo que entenderlos, ayudarles, generarles referencias; ir ganando su confianza para que ellos pensaran también en referirme. Yo todo esto lo hacía en trabajo en equipo con Lorena. Nos fue muy bien. Ese primer año fue muy positivo y entonces pensé que para el segundo año aproximadamente un 20% o 25% de lo que yo tenía que producir iba a trabajar para que me viniera gracias a BNI, pero entonces le di el 30% o probablemente 35% de tiempo y empecé a participar en el Equipo de Liderazgo, visité otros capítulos, fui a la Convención de Guanajuato y empecé a estudiar mucho más; cuando veía algún taller me inscribía. Comencé a darle toda la relevancia que tiene ser un miembro activo de BNI. Me dio resultado y entonces me invitaron a ser vicepresidente del capítulo porque había salido la otra persona y se tenía que cubrir rápidamente la posición. Le dije a Alejandro: “Lo voy a hacer, pero durante los tres meses que faltan para acabar el ciclo y después ya me regreso a otra actividad”. Me dijo: “Sí, después ya veremos qué hacemos”. Y ese “ya veremos qué hacemos” se convirtió en otro periodo adicional como vicepresidente, después fui presidente, y todo eso fue muy útil porque me permitió conocer la mecánica, cómo funciona el capítulo y ayudarle al grupo. Para mí era una manera de contribuir con el grupo, porque me estaba yendo muy bien. Yo también quería ayudar al grupo, no sólo desde el punto de vista de las referencias, sino desde otra trinchera.

Mientras todo esto pasaba, se me fueron un par de años. Yo iba y venía mucho entre Monterrey y Ciudad de México, hacía alrededor de 40 vuelos al año. Mis hijas estaban en Monterrey y yo tengo 18 años de estar viviendo allá. Aunque soy originario de la Ciudad de México, tengo 18 años de historia en Monterrey. Era una demanda de energía muy fuerte esos movimientos. Todo el tiempo estaba pensando que cuando abrieran un primer capítulo en Monterrey, yo quería participar, pero no ocurría. Hasta que un buen día, Alejandro Obregón fue a la Convención Global en LA, California, y cuando regresó estaba compartiendo muchas de las experiencias que había vivido. Y dijo: “Fíjense que acabo de hacer el pacto para abrir Quintana Roo”. Y entonces, inmediatamente pensé, “¿cómo puede ser que Alejandro, que está en la Ciudad de México, en el Estado de México, pueda manejar una región a tanta distancia”. Y, dado que yo había tenido antecedentes en la península, conozco bien la zona, me llamó mucho la atención y me interesó. Entonces fui y hablé con él y me comentó que había firmado el contrato para manejar la región de Yucatán. Eso me dio la idea inmediata y busqué la Oficina Nacional y pude hablar con Yadira Luna, Directora Nacional de BNI México. En esa llamada le dije: “Te hago mi compromiso en este momento de arrancar con la primera región”, que fue San Pedro. Le dije, “ya tendremos el momento formal, pero me gustaría firmar una carta de intención para crecer incluso en otras zonas de Nuevo León”. Desde ese momento, en esa llamada, sentí la inspiración de que nos iba a ir muy bien en Nuevo León, porque conozco bien la cultura de los regios, toda esa vocación de negocios, esa atmósfera de colaboración; embona perfecto con nuestra filosofía de Ganar Dando.

Yo veía la gran oportunidad. Ahora había que construirla y convertirla en hechos reales.

Entonces, a partir de esa llamada hicimos todo lo administrativo, lo que era necesario. Seis meses después estaba dando la primera charla informativa. Fue un viernes de agosto de 2016 (dos años después de la Conferencia de Guanajuato).

Dimos la primera informativa, y de ahí para adelante, construimos el primer grupo que lanzamos: el Capítulo BNI Regio.

La verdad es que ha sido una historia muy bonita, pero como cualquier cosa que valga la pena en la vida, ha habido tropezones. Tuve sesiones donde no llegaron los invitados, una en particular que recuerdo con mucho afecto: estaba sentado con Rodolfo Rojas, quien ahora es Director Consultor de una de las regiones y además es mi socio en otra de las regiones, y nos quedamos solos, teníamos la mesa preparada para 15 personas, y estábamos solamente él y yo y además teníamos al capitán del restaurante reclamándonos porque nos habían preparado todo y quería que pagáramos los 15 desayunos. Como cualquier evento y cualquier negocio que valga la pena en la vida, siempre hay tropezones y claro que ha sido un momento de mucho aprendizaje.

El resultado concreto y positivo es que hemos ayudado a muchos empresarios. Ha habido mucha gente que se ha beneficiado gracias a la metodología en NL. Hoy, dos años después, afortunadamente estamos pudiendo apoyar y marcar de manera positiva a más de 200 empresarios que están en los capítulos ya lanzados. Este año estamos calculando terminar con 10 capítulos en funcionamiento y eso significaría como 350 familias, 350 empresarios que van a tener el beneficio, la ayuda de BNI.

Para los próximos años tenemos un programa muy ambicioso, pero también muy aterrizado de poder crecer con otros grupos en tres distintas regiones en el estado y también en otras comunidades cercanas: en Coahuila, quizás algo en Tamaulipas, de tal forma que en todo el

noreste podemos pensar en el espacio de cuatro o cinco años, probablemente en 25 o 30 grupos que puedan significar como 1000 empresarios subidos en la plataforma de BNI.

BNI ha representado una gran oportunidad profesional y personal.

Concluyo con lo que es más importante en mi historia en BNI: este proyecto me ha ayudado a pasar prácticamente el 80% del tiempo en NL, donde están mis hijas, y entonces profesionalmente me detonó, me abrió el camino para poder regresar cerca de mis hijas. Entonces, además del negocio, lo más relevante es cómo me ha impactado en mi convivencia, en mi cercanía con las niñas. BNI es para mí un gran regalo.

Para que un miembro piense en ser un Director Consultor busco a una persona que tenga la pasión por ayudar a otras personas, que tenga el orden, la disciplina, el apego a los procedimientos, pero que al mismo tiempo tenga la chispa, la creatividad, la alegría por ver el talento y para su negocio significa una muy buena oportunidad de visibilidad (fórmula VCR). Ser Director Consultor indudablemente te genera visibilidad y vas a poder ayudar y contribuir con una comunidad mucho más grande de empresarios y, por consecuencia, también tendrá un beneficio para su negocio.

A quien tenga la idea de crecer y tener un negocio paralelo, lo invito a que se acerque, que conozca las reglas de las Subfranquicias de BNI porque trabajado con esmero, con empeño, con amor, con cuidado, con pasión BNI es también por supuesto una oportunidad de generar un negocio en paralelo. Tiene sus reglas y sus alcances y es una muy buena oportunidad.

Noviembre, 2018.

Nestor Daniel Villagómez
Orgulloso Networker BNI Michoacán